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Todo empezó con una llamada de atención en el trabajo: “No puede venir tarde una vez más. Trate de solventar su transporte, porque si no es así, tendrá que buscar otro trabajo”. Con esa motivación, Vilma Leticia Cuyuch salió a comprar su primera Suzuki, una GN H. De eso, hace 9 años.

Desde entonces, hasta la fecha, su productividad como vendedora se ha incrementado al tener mayor movilidad, llegar a tiempo a sus citas y realizar más visitas por día.

Además de gozar su transporte personal y de trabajo, Vilma también participa en las rodadas del Club Suzuki GN, del cual es miembro desde hace un año.

Su presencia aporta experiencia, sabiduría y carácter a cada actividad, ya que, su amor por la experiencia de manejar motocicleta está regida por su respeto por la vida y la integridad. Por eso, su constante demanda está dirigida hacia el aprendizaje, adopción y divulgación de las prácticas de manejo seguro.

En la actualidad, Vilma maneja otra Suzuki, una GN F de 2015. Todos los días recorre tanta distancia como para manejarla unas 4 horas, sin embargo, ella indica sentir que es muy poco tiempo, porque goza cada momento en su Suzuki.

Espontáneamente expresa que su próxima moto será otra Suzuki. Probablemente, con un motor más grande.  Esa convicción se debe a la fe y confianza en que no fallan las Suzuki.  Tanto así que, según comparte, ya le han ofrecido motocicletas de otras marcas, de distintos modelos y precios, pero ella no cambia a Suzuki.

El pasado, presente y futuro de Vilma Leticia está unido a la moto, y especialmente a Suzuki. Es por eso que, ella dice orgullosa que, manejar moto es parte importante de su vida, lo cual es muy afortunado porque algo que surgió como una necesidad, hoy es una pasión.