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Cuando Suzuki Ecstar fichó a Alex Rins como su piloto hizo un depósito de confianza profesional, empresarial y deportivo.  El barcelonés tomó el compromiso que está cumpliendo a cabalidad.

Nacido el 8 de diciembre de 1995, Alejandro Rins Navarro inició su relación con los motores cuando montó una mini-quad recibida como regalo, cuando tenía 3 años de edad. Sería un juego que marcaría su vida y su carácter para toda su vida.

Tres años después, cuando rondaba a los 6 años de edad, un par de amigos de su papá, don Rafael, alentaron a subir al pequeño hijo a una motocicleta. Desde ese momento, Alex pedía insistentemente una motocicleta, lo cual se hizo realidad cuando sus padres le compraron una moto para motocross de 50 cc.

El Circuito Constantí fomentó su pasión, entrenando por largas sesiones en ese lugar.  En 2003, participa en los campeonatos catalán y aragonés, obteniendo una victoria en ese último. Su amor por la pista empezaría en 2005, cuando participó en las últimas 3 carreras promocionales del calendario en la categoría de 50 cc.

La ruta hacia las categorías mayores estuvo formada por carreras, campeonatos y torneos regionales.  Fue hasta 2012, cuando se abrieron las puertas del Campeonato Mundial Moto3, con 16 años y 4 meses de edad. En su primera temporada subió al podio y ganó en Le Mans, así como el título de Novato del Año.     Dio el salto a Moto2 en 2015, ubicándose como subcampeón de la temporada y, desde luego, el título de Novato del Año.

Dos años después, pasaría a MotoGP, al mando de una Suzuki oficial.  Su mayor reto en la categoría máxima ha sido lidiar con las caídas, fracturas de huesos y recuperaciones médicas.

El presente ha sido su mejor año y luce como el mejor contendiente para ubicarse en la tercera casilla final del campeonato de MotoGP. Una victoria formada a pulso, con coraje, entrega y pasión.

Alex Rins encarna los valores de Suzuki: el cuidado al detalle, solucionar y componer las situaciones adversas, ver e ir siempre hacia adelante.