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El humano no está diseñado para manejar ningún vehículo motorizado.  De hecho, ni siquiera para andar en bicicleta. Nuestra vista, análisis de situación y reacciones tienen una capacidad de movimiento con una velocidad máxima de cerca de 8 kilómetros por hora.

Con el desarrollo social de los medios de transporte, el humano se ha entrenado para ir más rápido, a través de manejar bicicleta, motocicleta, automóvil y otros vehículos.

Es decir, la capacidad para manejar es una habilidad aprendida. Ahora bien, el tema de la enseñanza únicamente por el método de observación tiene sus debilidades porque los malos hábitos se replican, al copiarse y ponerse en práctica, de manera repetitiva: una y otra vez.

Por su lado, la autodidaxia total podría tener un alto costo de oportunidad, en el proceso de prueba y error, lo cual significa riesgos de accidente, incidente, heridas y hasta muerte. Propios y ajenos.

Desde luego, la capitalización de experiencia es válida y valiosa en el proceso de aprendizaje. También se debe considerar el adelanto tecnológico de los vehículos, las facilidades, comodidades y demandas que ello conlleva.

Con varios cientos de miles de motoristas transitando en la Ciudad Capital, la existencia de una forma de aprendizaje formal para conducir una moto, es una obligación social.

Suzuki ha sido marca pionera en el debido aprendizaje de la conducción y ha tenido una larga historia de comunicación del tema.  Yendo un paso adelante, Suzuki ha establecido un proceso de llevar su Escuela de Manejo a la calle, hacerla más accesible.

La primera escuela de manejo abierta de Suzuki se realizó en la 8ª calle de la zona 9. Expertos instructores establecieron un cursillo teórico-práctico para manejar motocicleta de manera adecuada.

Con charlas y revisiones sobre la adecuada forma de manejar, los cuidados básicos de la conducción, además de las técnicas adecuadas han sido parte del pénsum.

Posteriormente, poner en práctica dinámica lo aprendido ha sido el adecuado remate, especialmente, si se hace sobre una pista de obstáculos diseñada con representaciones de los objetos cotidianos para el motorista citadino.

Así, Suzuki expresa con hechos lo que dice con palabras: su compromiso social por entregar un transporte socialmente responsable, en términos de seguridad, confiabilidad y economía.